domingo, 31 de mayo de 2015

Pido Perdón

Acabo de leer en el The Clinic lo sucedido con el periodista José Antonio Neme, y su caso de Bullying en su etapa escolar. Antes que todo me parece destacable y, por qué no, también admirable la forma en como revirtió su situación. No quiero detenerme a analizar el rollo del abuso, vengo a soltar heridas y pedir perdón.

Foto: Limay Uribe Ruberti.
Es sabido que los niños son, y hemos sido todos, sujetos de juegos que nos llevan a mirar las cosas de manera liviana, y al no conocer todo lo que este mundo nos ofrece, caemos en bromas que hieren y dejan marcas de por vida. Tuve la fortuna de descubrir mi propia forma de revertir esa situación de abuso a temprana edad; el humor, el desorden y el deporte fueron mis herramientas. Nunca sentí abuso por parte de brabucones o de matones, pese a que, como todos, siempre tuve conflictos con ellos, pues al mostrarme como un tipo poco serio simplemente los alejaba (para mi fortuna). Sin embargo, con el tiempo tomé un rol de mierda, me convertí poco a poco en el payaso del curso, y en el bufón de los matones. Pero tomé conciencia de ello cuando dejé la educación básica y entré a un liceo con características de regimiento militar, no podía ser menos para un establecimiento repleto de hombres adolescentes que buscaban desenfrenadamente destacar por sobre el resto, sobre todo entendiendo que al frente se ubicaba un colegio de niñas. Aprendí el orden y la disciplina, como también comencé a entender que ya no necesitaba protegerme, pues sin querer me fui posicionando como el líder del curso, así que ya no necesitaba ser payaso. Pese a que en momentos seguía cayendo en eso, traté de usar esa estrategia para acercarme a compañeros y servir en su defensa. La verdad no sé si lo logré. No buscaba ser amigo de ellos, estaba entre el nosotros y los otros. Nunca supe cómo algunos compañeros manejaron los abusos, no sé cómo habrán seguido sus vidas. De algunos me hice muy amigo, y con el tiempo ellos se dieron cuenta que el humor les servía para revertir su situación.

A veces, cuando niños, en la etapa del colegio, o incluso en nuestra cotidianidad laboral o universitaria, caemos sin darnos cuenta en la burla fácil, en el chiste fome hacia un compañero o amigo, y no sabemos las repercusiones que ese acto puede acarrearle a esa persona. Burlarse de alguien puede provocar muchos efectos en la personalidad de alguien por ejemplo; que le cueste hablar en público, que sienta temor o vergüenza ante una exposición académica o laboral, que guarde silencio en un carrete por miedo a no caer bien, etc. El abuso no pertenece a un ámbito delimitado de la vida, es algo que puede ocurrir en cualquier momento.  

Creo que lo de Neme nos dice un poco eso, nos insta a tomar conciencia y a tomar una posición como amigos, como hermanos, como futuros padres, como actores sociales, y detener esto que refleja un individualismo absurdo y brutal para con los otros. Yo pido perdón, perdón por haber sido un bufón, perdón por lo que le pude haber causado a un compañero y a su familia, pero también me comprometo a un nunca más, nadie se merece ser mal tratado por simplemente ser. Reconocer la diversidad y alimentarse de ella nos hace bien a todos y todas. 


Testimonio de José Antonio Neme: 
http://www.theclinic.cl/2015/05/28/jose-antonio-neme-revela-crudo-testimonio-de-bullying-que-le-toco-vivir-en-el-colegio/

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