Acabo de leer en el The Clinic lo
sucedido con el periodista José Antonio Neme, y su caso de Bullying en su etapa
escolar. Antes que todo me parece destacable y, por qué no, también admirable
la forma en como revirtió su situación. No quiero detenerme a analizar el rollo
del abuso, vengo a soltar heridas y pedir perdón.
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| Foto: Limay Uribe Ruberti. |
Es sabido que los niños son, y
hemos sido todos, sujetos de juegos que nos llevan a mirar las cosas de manera
liviana, y al no conocer todo lo que este mundo nos ofrece, caemos en bromas
que hieren y dejan marcas de por vida. Tuve la fortuna de descubrir mi propia
forma de revertir esa situación de abuso a temprana edad; el humor, el desorden
y el deporte fueron mis herramientas. Nunca sentí abuso por parte de brabucones
o de matones, pese a que, como todos, siempre tuve conflictos con ellos, pues
al mostrarme como un tipo poco serio simplemente los alejaba (para mi fortuna).
Sin embargo, con el tiempo tomé un rol de mierda, me convertí poco a poco en el
payaso del curso, y en el bufón de los matones. Pero tomé conciencia de ello
cuando dejé la educación básica y entré a un liceo con características de
regimiento militar, no podía ser menos para un establecimiento repleto de
hombres adolescentes que buscaban desenfrenadamente destacar por sobre el resto,
sobre todo entendiendo que al frente se ubicaba un colegio de niñas. Aprendí el
orden y la disciplina, como también comencé a entender que ya no necesitaba
protegerme, pues sin querer me fui posicionando como el líder del curso, así
que ya no necesitaba ser payaso. Pese a que en momentos seguía
cayendo en eso, traté de usar esa estrategia para acercarme a compañeros y
servir en su defensa. La verdad no sé si lo logré. No buscaba ser amigo de ellos,
estaba entre el nosotros y los otros. Nunca supe cómo algunos compañeros
manejaron los abusos, no sé cómo habrán seguido sus vidas. De algunos me hice
muy amigo, y con el tiempo ellos se dieron
cuenta que el humor les servía para revertir su situación.
A veces, cuando niños, en la
etapa del colegio, o incluso en nuestra cotidianidad laboral o universitaria,
caemos sin darnos cuenta en la burla fácil, en el chiste fome hacia un
compañero o amigo, y no sabemos las repercusiones que ese acto puede acarrearle
a esa persona. Burlarse de alguien puede provocar muchos efectos en la
personalidad de alguien por ejemplo; que le cueste hablar en público, que sienta temor o
vergüenza ante una exposición académica o laboral, que guarde silencio en un
carrete por miedo a no caer bien, etc. El abuso no pertenece a un
ámbito delimitado de la vida, es algo que puede ocurrir en cualquier momento.
Creo que lo de Neme nos dice un
poco eso, nos insta a tomar conciencia y a tomar una posición como amigos, como
hermanos, como futuros padres, como actores sociales, y detener esto que
refleja un individualismo absurdo y brutal para con los otros. Yo pido perdón, perdón por haber sido un
bufón, perdón por lo que le pude haber causado a un compañero y a su familia,
pero también me comprometo a un nunca más, nadie se merece ser mal tratado por
simplemente ser. Reconocer la diversidad y alimentarse de ella nos hace bien a
todos y todas.
Testimonio de José Antonio Neme:
http://www.theclinic.cl/2015/05/28/jose-antonio-neme-revela-crudo-testimonio-de-bullying-que-le-toco-vivir-en-el-colegio/
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