domingo, 28 de septiembre de 2014

Percepciones acerca de la violencia


El neo-colonialismo busca hacernos creer que en África la presencia humana es casi nula. O que en Latinoamérica la violencia es un mal endógeno, instalada ya como una tradición. Nos llenan de documentales sobre África en donde los actores principales son los animales y la naturaleza salvaje, en donde esa huella humana aparece como adorno. Nosotros mismos reproducimos ese imaginario pandillero a través del arte (cine, fotografía y música principalmente). De vez en cuándo escuchamos noticias sobre algún programa de caridad privado financiado por los Estados del Norte -Europa y EEUU- a través de sus ONG's (muchas veces fundadas por empresas multinacionales) que buscan intervenir y llevar la "ayuda humanitaria" a esas zonas habitadas por "incivilizados". Pareciera ser que la construcción de ese estereotipo ha legitimado intervenciones todo tipo (política, económica y militar) ante el desorden social local. Pero hay que aclarar aquí, que el caos y las guerras civiles provocadas en África se deben fundamentalmente a la fragmentación del territorio, no a los avatares del destino según el discurso hegemónico, pues en un mundo donde las tierras productivas son cada vez más escasas, se hace indispensable el shock  generalizado para facilitar el robo.    

La violencia por su parte, tanto en África como en Latinoamérica tiene precisamente su origen en la sucesiva implantación de estructuras (Colonias, Estado-Nación, Dictaduras), que desconocen y anulan un conjunto de tradiciones que se manifiestan como normas sociales que otorgan sentido (proyecto de vida individual o familiar), pertenencia a un lugar (arraigo) e identidad (colectiva/individual). De esta manera se impide el reconocimiento mutuo en tanto dispositivo de producción de nuevas normas sociales. No se trata tampoco de legitimar el absurdo relativismo cultural, sino más bien de comprender que, en un inevitable contacto entre grupos diferentes, conllevaría a una relación de reciprocidad que se observa como socialmente justa para ambas. Reconocer al otro, tomar aspectos de su cultura y a su vez entregar aspectos de la mía, implica una transformación. Ambas cambian, se reconocen e incorporan sin la necesidad de anular al otro. Pero, ¿puede existir intercambio socialmente justo bajo la imposición de una institucionalidad que busca eliminar a la otra? Lo que surge allí de manera más nítida es el trauma social, que se constituye como germen de esa violencia que, tanto en nuestra región como en África, se hace recurrente. Sólo falta ver dónde poner el foco, dónde buscar las raíces de este problema para otorgar soluciones que eviten su reproducción.

Sabemos que la colonización hoy no tiene presencia física, no existe un funcionario imperial, un colono estereotipado como tal, se trata más bien de aspectos simbólicos y de persuasión; se exporta una forma de vida, se exportan sus centros comerciales donde comprar precisamente esa forma de vida, y en nombre de la globalización (tal como el Dios de otra época) se les despoja de poder soberano a sus habitantes. Así, los Estados metropolitanos y periféricos asumen su rol en la economía global; "unos dan materias primas, otros la procesan y fabrican tecnología", "unos venden, otros compran". La presencia evolucionista sigue a la orden del día bajo esta premisa. 

La riqueza de unos, es el empobrecimiento de otros (desde la misma lógica capitalista). 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Oda al reencuentro



Oda al reencuentro...
con los amigos, los terremotos
con las tradiciones, las canciones
con los bailes y los jotes
con la familia, las risas y las empanadas
...con los recuerdos.

Por lo que son,
Por los que van y vienen,
y por los que vendrán.

viernes, 15 de agosto de 2014

Montañas


Volcán Licancabur, desde Bolivia, 2014.
Las ventajas de convivir al rededor de montañas son enormes, tal como el tamaño de cada una de ellas. A minutos de nuestras casas, de nuestros trabajos, de nuestros colegios y/o universidades podemos acceder a otros lugares de nuestro territorio, abstraernos de la rutina, de los problemas y aunque pocas veces mencionada, también nos permite ampliar nuestra perspectiva de vida. En más de alguna ocasión hemos escuchado, por supuesto sin darle el real peso que tiene, frases como "la única forma de comprender el mundo es viajando". Argumentamos que nuestra falta de tiempo, nuestra falta de lucas, nuestra falta de cualquier cosa, nos impide hacer lo que nos gusta, liberarnos aunque sea por unas horas, por un día. Aquí las montañas son relevantes, pues no hace falta viajar mucho para darnos cuenta del lugar en el que vivimos y "mirarlo" de otra forma, desde arriba sin pretensiones divinas. Esas "otras formas" nos facilita entender dónde estamos situados, qué hacemos como sujetos en sociedad (el gran dilema persona/sociedad), precisamente para luego "volver" y hacer lo mismo pero de diferente forma, cambiando pero sin ser distintos. 

Las montañas guardan energías increíbles, desde arriba -y aunque sea paradójico- nos vemos más pequeños, y nos acercamos a esa inmensa naturaleza que nos obliga a pensar en mundos posibles, abandonando la idea de que el ser humano es el ser supremo por antonomasia. Al volver, tal como un viajero en tránsito que vuelve después de un largo recorrido por el mundo, no volvemos a ser los mismos al tomar la micro o esperar el metro, algo nos incomoda de este lugar. 

martes, 15 de julio de 2014

Estaban ahí

Fuente: Sergio Larraín. 
Nadie los veía, pero estaban ahí.
Las estadísticas publicaban cifras alentadoras acerca de la disminución de la extrema pobreza; pero ellos estaban ahí cada días más distantes, más ajenos a los que mandan hacer las estadísticas.
Estaban ahí sin entender las curvas y los jeroglíficos con que los técnicos hacen subir y bajar las esperanzas, en los cuadros de las páginas económicas de los periódicos.

Un día, mientras los economistas celebraban en el Olimpo la victoria del IPC, la estabilidad del IPSA y la excelente cotización del ADR, la señora Irene calculaba con los dedos de la mano izquierda cuántos días le podrían durar los tres litros de parafina de su presupuesto mensual... Entonces, ella dijo solemnemente: "Yo trabajé 51 años como empleada doméstica en casa de una familia rica. Como yo venía de Purén, sin estudios, con muy buena salud, no sabía eso de las imposiciones en la Caja del Seguro Obligatorio. Nadie me lo dijo. Ahora de viejita con un crío de una sobrina que alimentar y un gato que cuidar, ¿cómo, diantre, me va a alcanzar la pensión de vejez que me consiguió la señorita Celia, Asistente Social de la Municipalidad? Oiga, si son $23.000 mensuales no más..."

En el Noticiero de la Radio anunciaban la fusión de dos Bancos famosos y la reunión de accionistas de otro banco más famoso. Se reunían para buscar la fórmula de pagar lo menos posible de una deuda que llamaban "subordinada"... Después de escuchar la noticia, don Fermín, también jubilado, exclamó con sorna: "La señora Irene, usted y yo estaremos pagando toda la vida lo que no han de pagar los Bancos y sus accionistas.... Tuvimos la Democracia protegida, después la Democracia en transición, ahora yo propongo la Democracia distributiva: en ella se podrían declarar, 'subordinadas' todas las deudas de los pobres. Les aseguro que habría menos gente en las cárceles".

Esteban Gumucio sscc.

lunes, 14 de julio de 2014

Del baile de los que sobran

Fuente: Sergio Larraín

El baile de los que sobran, fue el baile de las mayorías marginadas, aquellas que de vez en cuando eran traducidas en cifras, pero que jamás han sido los artífices ni productores de su futuro. Los marginados más bien, se constituyen en virtud de una férrea resistencia a los cánones de normalidad que rige a la sociedad, en pugna, y por ello el problema como tal es mucho más complejo del que nos presentan las instituciones de caridad y el Estado. Pues no se trata simplemente de que el pobre es pobre porque quiere, sino que el pobre es tal porque no existen los mecanismos de movilidad tan presente en los discursos hegemónicos, ni las instituciones que funcionan de amortiguadores para los que ‘caen en desgracias’, permiten dar cabida a otras formas de habitar. En ese sentido, ¿de todas las cosas que usted posee, por ejemplo, su auto, su casa, su ropa, e incluso el alimento, cuáles de ellas no han sido comprados con el crédito? Sin el crédito, muchos estarían bajo la línea de la pobreza que cuantifica esa realidad, intenta medirla, pero que en sí misma no es esa realidad. Cabe destacar aquí, que el crédito como fórmula es más antiguo de lo que se cree, es un símil de las relaciones de reciprocidad simbólica que han compartido ciertas tribus a lo largo de la historia, que como tal se transforma en un mecanismo para mantenerse conectados y que el intercambio de bienes sea eficiente para el sistema en el que forman parte; un pueblo le da a otro lo que no tiene, y viceversa, por un tiempo suficiente que les permita mantener el ciclo vinculante. No obstante, en el capitalismo ese mecanismo –como muchos otros- se radicalizan contribuyendo a la generación de lo absurdo. El deudor, también marginal, vive amarrado a otra persona (que en las sociedades modernas adquiere el apellido de “jurídicas”), y en donde la estructura política garantiza que esa cadena no se rompa a través de sus aparatos de coerción.

El baile de los que sobran de los tan manoseados 80s, no solo fue una canción popular por ese entonces, significó un himno para muchos jóvenes en las poblaciones, jóvenes sin esperanzas, padres de los hoy llamados “delincuentes”. Trasciende de esta forma a su época para llegar a la nuestra, en donde el neoliberalismo como sistema se ha profundizado de una manera impensada, incontrolada. Y cuando digo sistema no lo hago con un panfleto bajo el brazo, lo digo en términos sociológicos, es decir, todos los elementos que conforman la estructura política son necesarios para mantener en función las relaciones que se producen bajo el neoliberalismo. Las partes hacen el todo, y para mantener el organismo saludable esos elementos deben estar en completa armonía con sus funciones. El problema es que los organismos se enferman, cumplen un ciclo y deben pasar a mejor mundo. El neoliberalismo ya dejó de ser un modelo económico, he ahí su gran dificultad, hoy permea la cultura y las diversas racionalidades que intervienen en el espacio público del país, de ahí su actitud se ve como desbordada; aquí se produce una paradoja también, pues en un modelo que resalta y pone un constante énfasis en la privatización de la economía, de la vida y el cuerpo, todo el debate público –de la cosa pública-  gira en torno al individuo, se anula de esta forma al sujeto y al colectivo. Un sujeto es tal cuando adquiere conciencia de sí, desde donde puede transformar su naturaleza, su realidad, junto con otros sujetos, desde donde se constituye la comunidad societaria. Es allí donde se produce uno de los tantos conflictos en nuestra sociedad; por un lado, el sistema que adquiere vida propia necesita de la anulación del sujeto para mantenerse “sano”, pero por otro lado, esa función atenta contra una de las tendencias naturales del ser humano, que es su propensión a agruparse, a formar tribus, a generar comunidad. “El hombre es social por naturaleza”, nos decía el viejo Marx, y no se equivocaba. Cuando este sistema buscó desmembrar el antiguo orden, desarmando todo órgano intermedio que participaba en la cosa pública, generó un grave problema al creer que ese órgano intermedio serían los partidos políticos; cercenaron los sindicatos, las juntas de vecinos, la iglesia eliminó las comunidades de base, las federaciones y los Centros de Alumnos eran elegidas a dedo.  El sujeto-colectivo se transformó en el individuo-cliente, para él todo se taza y tranza, se piensa en números y la racionalidad se traduce en una constante competitividad (aunque no se sepa para qué, ni con quién), y para competir se necesita creer que se avanza, aunque sea en una rueda de hámster.

Transformar eso requiere cuestionarse el conjunto del sistema, no una parte de ella, pues eso nos llevaría a darle una aspirina al enfermo, pero en ningún motivo darle de alta y sacarlo sano del Hospital, o la clínica –según sea el lector–. 

viernes, 11 de julio de 2014

La herida abierta del mundo


Sin dinero, varados en cada
esquina de todas las poblaciones,
esperan.
Dudando y bebiendo nebulosas,
soñando con poder soñar.
Injuriados por la inmoralidad
de los moralistas.
Tentados por las fantasías
del televisor, frustrados
por la oferta y la demanda.
Desechados, sin plenitud,
enfermos de infelicidad,
los jóvenes exploran las calles.
¡De qué modernidad nos hablan
los dueños del mundo!
¿Del condón catalítico?
¿De la cerveza dietética?
¿De la prostitución vía
                      microondas?
¿Acaso de Jesús el Cristo,
vestido con casimir inglés?
Entre tanto de tanto,
es breve el camino
hacia el lado oscuro
de la sociedad.

Poema de Alejandro Lavquén.










martes, 8 de julio de 2014

Tecnócratas


Los tecnócratas son expertos en entender las leyes, las acatan al pie de la letra, no las cuestionan, 
"son como son las cosas" repiten una y otra vez, son pragmáticos, operan como maquinas apegados a esas normas sin una pizca de criterio ético, no les pidan hablar de la tan manoseada "justicia social", tiemblan con esa palabra.